El balance

A los pocos días de haber sido destituido Juan Reynoso como Director Técnico, muchas preguntas aún rondan mi cabeza. ¿Fue justo su despido?¿Fue este un buen torneo dadas las circunstancias?¿Había forma de jugar mejor, y en caso de haberla, cómo?

La situación de la plantilla me deja frío: Un equipo de 20 jugadores donde el jugador que hacía funcionar la mayoría de los sistemas se lesionó de gravedad faltando poco más de un mes para la Liguilla, un equipo (otra vez) sin la capacidad de abrir un bloque bajo cuando se ataca a un rival, y la marcha de uno de los tres centro delanteros que teníamos disponibles, prácticamente provocado por la afición y los constantes abucheos hacia él.

En las declaraciones de Juan Reynoso podíamos inferir dos cosas que considero importantes para esta transición:

La primera es que en Liga MX lo importante es llegar a los 4 partidos anteriores a liguilla con una inercia ascendente, encontrando la mayoría de tus jugadores su mejor momento y el equipo en general su mejor funcionamiento, o por lo menos un funcionamiento al que se pueda recurrir por default a voluntad. La lesión de Charly Rodríguez se da 2 partidos antes de estos últimos 4.

La segunda es que los jugadores que conforman la plantilla deben estar conscientes del escudo que defienden y representan. En Cruz Azul no puede jugar cualquiera, y lo dijo en las últimas conferencias de prensa, como enviando indirectas al vestidor, sabiendo quién no estaba dando todo de sí para ayudar al colectivo, y quiénes se sabían absolutamente superados por las vicisitudes de la temporada.

Después de 4 partidos de resultados discretos (Chivas, Querétaro, San Luis, América), en los que el equipo se vio progresivamente mejor en cuestión de orden defensivo, enfrentamos el repechaje contra el Necaxa con una ilusión renovada, y tácticas más cimentadas en lo que esos últimos cuatro partidos habían demostrado. Se apeló al control a través de la ocupación de espacios en defensa, donde destacó Abram cubriendo las espaldas de todos los compañeros, y a las contras rápidas, donde Tabó y Rivero llevaron la batuta, intentando hacer llegar la pelota a Antuna corriendo al espacio. Un gol por lado después, definiendo Sebastián Jurado el pase con una gran actuación en los penales, estábamos en Liguilla, donde nos esperaba Tigres.

Con el mismo estilo de juego, apelando a la frescura desde la banca que pudiera aportar nuestro jugador más talentoso, Ángel Romero, intentamos buscar el pase. Perdimos en la ida en el Azteca por 0-1, y luego ganamos 0-1 también en el Volcán, siendo liquidadas nuestras esperanzas por la mejor posición en tabla del rival.

El XI de mayor jerarquía con el que contamos al momento

El resultado selló el destino de Juan Reynoso y su cuerpo técnico, quienes fueron destituidos de sus posiciones poco tiempo después. Ahora toca esperar humo blanco de las chimeneas de La Noria, para saber quién será el nuevo timonel de La Máquina, y seguir de cerca los movimientos del mercado para entender qué es lo que se pretende lograr con el nuevo plantel después del recambio, el nuevo DT y (espero) las nuevas ilusiones, renovadas tras un período de transición que nos dejó un equipo tan extraño que podía ganarle a cualquier rival de la liga, pero también podía perder con cualquiera; mayormente por diferencia de un gol.

Gracias Juan Máximo Reynoso, único campeón con Cruz Azul como jugador y entrenador, la historia que has escrito aquí no la tiene nadie más.

 

 

José Luis Arimana

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